Cuando hablamos de nuestro producto estrella, el jamón, no solo nos referimos a un alimento. Hablamos de tradición, cuidado, cariño y una pasión que ha crecido junto a nosotros durante 60 años. Para Fran Romero y todo nuestro equipo, el jamón es la esencia que marca la diferencia en cada mesa, en cada encuentro, en cada momento especial.
El jamón como experiencia
Fran lo expresa con una convicción que contagia: “Si das un buen pan mientras el cliente espera, si el jamón está cortado con mimo y cuidado, si el café que acompaña la comida es de calidad… todo eso transforma una comida en una experiencia inolvidable.” Son esos detalles aparentemente pequeños los que, en conjunto, hacen que una simple comida se convierta en un momento especial.
Cada loncha, cada corte, cada presentación es un reflejo de nuestra dedicación y respeto por el producto. No solo vendemos jamón, compartimos un pedazo de historia y cultura. Porque un buen jamón habla de un producto de categoría, de una carne seleccionada con mimo, de un proceso cuidadoso y de un saber hacer que no se improvisa.
Nuestra calidad y compromiso
Muchas veces se prioriza el precio sobre la calidad, Fran Romero insiste: “Nunca sacrifiques la calidad por el precio. El futuro lo marca la calidad. Cuando un cliente sale satisfecho, olvida lo que pagó.”
Este compromiso con la excelencia es la piedra angular que ha sostenido nuestra trayectoria. No se trata solo de ofrecer un buen jamón, sino de cuidar cada detalle, desde la selección del producto hasta la atención al cliente, pasando por el corte y la presentación.
Cuando un cliente sale satisfecho, se olvida del precio; porque la verdadera diferencia siempre la marca la calidad.
Y es que, como bien señala, la diferencia no está en cuánto cuesta el producto, sino en la experiencia completa que se ofrece. “Si un cliente tiene la opción entre un menú más económico y otro un poco más caro, pero con una calidad mucho mejor, él elegirá sin dudarlo.” La calidad siempre prevalece.
60 años de obstáculos
En estas seis décadas, hemos vivido momentos de cambio y desafíos. El mercado evoluciona, las tendencias cambian, pero nuestra pasión y nuestro compromiso permanecen intactos. Hemos sabido adaptarnos sin perder la esencia que nos caracteriza, apostando por mejorar día a día y por ofrecer siempre lo mejor.
Desde los comienzos hasta hoy, hemos aprendido que la confianza de nuestros clientes se gana con esfuerzo, honestidad y calidad constante. Cada etapa de nuestra historia está marcada por ese deseo de superación, por ese amor al detalle que se traduce en cada loncha de jamón que ofrecemos.
También nos hemos dado cuenta de que el jamón no es solo para una generación; es un lazo que une familias, que acompaña celebraciones, que crea momentos memorables.
Fran comparte con cariño una anécdota que lo ilustra a la perfección: “En eventos y bodas, los niños se acercan a la mesa y no pueden resistirse a probar el jamón. Esas pequeñas cosas muestran cómo nuestro producto traspasa edades y gustos, y se convierte en un símbolo de calidad y tradición.”
Y es que, un pan con buen aceite y un poquito de jamón marca la diferencia en cualquier comida, en cualquier hogar, y eso es algo que nunca pasa de moda.
Este 60 aniversario celebramos que clientes, amigos y colaboradores han confiado en nosotros y han hecho posible este camino. Seguiremos trabajando con la misma pasión y dedicación para seguir ofreciendo un producto que alimenta y que emociona.
Os invitamos a seguir disfrutando de nuestro jamón, a descubrir las novedades que hemos preparado para este año especial y, sobre todo, a seguir compartiendo con nosotros momentos llenos de sabor, tradición y cariño.
